Gráficas San José

Juego del cabezudo

Juego del cabezudo

Durante las fiestas del Pilar, el comercio de Zaragoza compite con la calle. Con la cabalgata, con las peñas, con la gente que va de paso y no entra. La pregunta que hay detrás de esta pieza es sencilla: ¿y si el escaparate dejara de mirarse y se pudiera jugar? De ahí sale el juego del cabezudo, un mostrador de cartón convertido en caseta de feria.

Vista completa del mostrador de cartón del juego del cabezudo, con los cuadros rojinegros y la silueta del Pilar

Seis cabezudos, seis dianas

El juego recoge a los seis personajes que cualquiera reconoce sin que nadie se los presente: El Forano, El Boticario, La Pilara, La Cigarrera, El Morico y El Berrugón. Cada uno ocupa su diana, repartidos en dos alturas para que jueguen los niños delante y los adultos detrás.

La gráfica no disimula de dónde viene: cuadros rojos y negros del mantón, la silueta del Pilar recortada al fondo y la cartela con el nombre del juego rematando la pieza. Se entiende a tres metros y sin explicación.

Un mostrador que cambia de oficio

Lo interesante no es el juego: es la pieza que hay debajo. Es un mostrador de cartón de dos alturas, el mismo formato que usamos para atender, cobrar o exponer producto en una feria. Aquí simplemente se le ha cambiado el trabajo.

Esa es la idea que nos interesa defender: el mobiliario de cartón no está atado a una función. La estructura se queda; la gráfica y los complementos deciden si eso es un mostrador, un expositor o una atracción de feria.

Por qué en cartón y no en madera

  • Llega plano y se monta en el sitio, sin herramientas ni personal técnico.
  • Pesa poco: lo coloca una persona y se cambia de sitio en mitad de la jornada.
  • Cuando acaban las fiestas se recicla, no hay que almacenarlo once meses.
  • Se imprime a todo color en toda su superficie, que en una pieza así es justo lo que hace el trabajo.
  • Una tirada corta sale a cuenta, cosa que en madera o metacrilato no ocurre.

La misma pieza, otra temática

Los cabezudos son el ejemplo, no el catálogo. La estructura admite cualquier temática: Navidad, San Jorge, una feria sectorial, el aniversario de una marca o las fiestas de cualquier pueblo. Cambia la gráfica, cambian las figuras y la pieza vuelve a servir.

Para una marca, esa es la diferencia entre un gasto de campaña y un formato reutilizable: el diseño se paga una vez y la adaptación cuesta una fracción.

Para quién funciona

Pensamos en tres situaciones concretas. Un comercio que quiere que la gente entre y se quede un minuto más. Un ayuntamiento o una peña que necesita actividad infantil que se monte y se desmonte sin camión. Y una marca que va a una feria y prefiere que su espacio se recuerde por algo que se hace, no por algo que se mira.

En los tres casos el argumento es el mismo: quien juega se para, y quien se para escucha.

Míralo en movimiento

¿Quieres uno con tu temática?

Fabricamos la pieza completa en nuestras instalaciones de Illueca, en Zaragoza: diseño, impresión, troquelado y montaje. Cuéntanos qué fiesta, qué marca o qué producto quieres poner en el centro y te preparamos la propuesta.